Aniversario Fundación

Editorial por: Luis Eduardo Pineda.

El 13 de marzo de 1970, hace 52 años, un grupo de entusiastas y visionarias exalumnas del Gimnasio Femenino, lograron formalizar un sueño, darle vida a esta maravillosa Fundación. Estas mujeres han soñado y buscado siempre que el colegio sea un espacio en el que niñas, niños y jóvenes aprendan, se desarrollen como buenos ciudadanos y sean felices.


Quienes hemos recibido ese inmenso legado, que es además una imperiosa necesidad y responsabilidad moral en nuestra sociedad, compartimos el sueño, y lo hacemos con la sincera alegría de quien siente en el corazón que su vida está al servicio de los demás y que, día a día, cada acción educadora que realizamos está pensada para el bienestar de los y las estudiantes y de la sociedad que juntos debemos construir.


Este sueño, esta tarea y esta responsabilidad, le han dado a la Fundación una impronta particular, en estilo y un carácter que tiene que ver especialmente con la formación humana de los valores. Esta impronta ha sido siempre reconocida por familias e instituciones pares en la localidad.


Desde hace por lo menos 25 años, los valores que han determinado el horizonte de nuestra acción pedagógica han sido cinco: el respeto, la autonomía, la solidaridad, la pertenencia y el amor. Éstos surgieron en su momento de la necesidad y el contexto propio de la década de los 90 en la que todos los colegios del país tuvieron que reelaborar sus proyectos educativos, modernizarlos y ajustarlos a la luz de las exigencias de un siglo nuevo que se avecinaba.


Pues bueno, el tiempo ha pasado, el siglo XXI llegó y en este momento ya se acerca a su primer cuarto. Los retos han cambiado, el contexto igual, particularmente los avances en la tecnología de los últimos 20 años nos han puesto frente a nuevos retos y exigencias en el ámbito educativo que no podemos ignorar.


El sueño de nuestras queridas voluntarias, y con el que esta obra comenzó hace 52 años, sigue vigente y cada año nos exige más. Ahora pensamos que una nueva renovación del proyecto educativo es urgente y necesaria, y claro, repensar lo esencial, los valores innegociables en la educación del siglo XXI, es por donde hemos comenzado la tarea.


¿Y cuáles son los valores que están en el horizonte de comprensión y acción pedagógica de quienes estamos en este momento liderando y gestionando la Fundación?

Una profunda reflexión nos ha llevado a pensar que la Fundación debe priorizar:

Primero, en el desarrollo de la dimensión ser, de lo humano, de lo psicosocial, de la ética, los valores del respeto, la honestidad y el amor.


Segundo, en el desarrollo del pensamiento, de lo propiamente académico, los valores de la disciplina y la responsabilidad.


Y tercero, en el desarrollo de la relación con el otro, de la convivencia, del compartir y habitar el mundo con los demás, los valores de la solidaridad y la justicia.

Estos siete valores, que consideramos tanto universales como necesarios para el contexto en el que vivimos, serán los principios fundamentales que orienten nuestra labor educadora los próximos años y que nos den las herramientas necesarias para alcanzar el propósito de cuidar y educar grandes seres humanos para construir un mundo mejor.